Los incidentes entre hinchas de #Gimnasia y la Policía en Florencio Varela, con balas de goma y corridas, vuelven a poner de manifiesto la crisis de seguridad en el fútbol argentino. No se trata de hechos aislados, sino de la constante impunidad con la que operan los violentos, a menudo amparados por estructuras que miran para otro lado. El garantismo, una vez más, muestra sus límites. El costo de estos enfrentamientos lo paga la sociedad: recursos policiales desviados, familias que temen ir a la cancha y una imagen deteriorada del deporte.
Fuentes policiales reportaron varios heridos leves y algunos detenidos, pero la pregunta es qué medidas de fondo se tomarán para evitar que estos grupos sigan actuando con total libertad. Es urgente una política de "mano dura" real y sostenida. ¿Seguiremos normalizando la violencia en las tribunas y en las calles adyacentes a los estadios, o el Estado asumirá finalmente su rol de garantizar la seguridad y el orden público?