La tarjeta roja mostrada a Embolo en el partido de Argentina contra Suiza en el Mundial 2026 sigue siendo un foco de controversia. Mientras la IFAB (International Football Association Board) admitió que la expulsión fue un 'error arbitral', la FIFA, en un giro sorprendente, respaldó la decisión inicial. Esta dicotomía revive el debate sobre la eficacia y la imparcialidad del VAR, especialmente cuando se trata de selecciones de alto perfil como la Argentina.

La constante disparidad en las interpretaciones y la falta de transparencia en las revisiones del VAR socavan la credibilidad del fútbol. ¿Es aceptable que una tecnología destinada a eliminar errores genere más dudas y sospechas de favoritismo? Los hechos, a menudo, hablan por sí mismos: la ambigüedad en estas decisiones solo alimenta la percepción de que los errores no son aleatorios. ¿Hasta qué punto estos fallos arbitrales, admitidos o no, distorsionan la competencia y ensombrecen el espíritu deportivo en el fútbol internacional?