Las vacaciones de invierno arrojaron cifras récord para el turismo en Argentina, con un incremento del 5,9% de visitantes y un impacto económico de 2,12 billones de pesos. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) destaca este fenómeno, impulsado por lo que denominan el "modo Mundial" post-campeonato. Si bien estos números son positivos, surge la pregunta: ¿puede el envión turístico, ligado a un evento excepcional, sostenerse en el tiempo y convertirse en un motor genuino de la economía nacional frente a la contracción generalizada?
El sector turístico es vital para la generación de empleo y divisas, pero su dependencia de factores emocionales o coyunturales, como la euforia post-Mundial, expone su vulnerabilidad. Se necesitan políticas de Estado a largo plazo que fomenten la competitividad, la infraestructura y la inversión para asegurar un crecimiento sostenido, no solo picos estacionales. ¿Argentina tiene una estrategia clara para consolidar el turismo como un pilar económico robusto, o solo celebra éxitos puntuales?