La búsqueda de dólares genuinos para la economía real argentina tiene como epicentro indiscutido al desarrollo energético de la Patagonia. Una comitiva oficial de alto nivel, integrada por funcionarios del sector energético y directivos de la petrolera estatal YPF, desembarcó en los Estados Unidos con una carpeta repleta de proyectos de inversión para el desarrollo de Vaca Muerta, con especial foco en las millonarias plantas de licuefacción de gas natural licuado (GNL) proyectadas para la costa atlántica de nuestro país.
La estrategia oficial consiste en captar el interés de los grandes gigantes de la energía global aprovechando las sustanciales ventajas impositivas y de estabilidad jurídica que ofrece el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). El desarrollo de la infraestructura de transporte, gasoductos y terminales de licuefacción requiere desembolsos que superan holgadamente la capacidad de financiamiento del mercado local, haciendo imprescindible la asociación con capitales extranjeros de gran envergadura.
Las negociaciones para concretar Vaca Muerta inversiones EEUU avanzan con buen ritmo, pero los inversores extranjeros exigen garantías férreas respecto al libre flujo de divisas y la eliminación definitiva de las restricciones cambiarias antes de hundir capitales de largo plazo. El potencial de Vaca Muerta para convertir a la Argentina en un exportador global de energía de escala mundial es innegable, pero la fragilidad macroeconómica y el cepo siguen funcionando como fuertes disuasores de la inversión directa de riesgo.
El éxito de este viaje de negocios definirá si los proyectos de GNL se transforman en una realidad palpable a partir de los próximos años, permitiendo que el sector energético reemplace progresivamente al agro como el gran generador de divisas comerciales de la economía nacional.
¿Logrará el marco del RIGI neutralizar el temor de los inversores extranjeros a los recurrentes vaivenes institucionales y económicos de la Argentina?