Una inesperada votación en la sede del Parlamento del Mercosur encendió las alarmas en los despachos de la Casa Rosada. Representantes de la Unión Cívica Radical y del PRO unieron sus votos a bancadas opositoras y exintegrantes de La Libertad Avanza para aprobar un documento de repudio institucional contra las reiteradas descalificaciones vertidas por Javier Milei hacia el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.\n\nEl quiebre de la disciplina de bloque de las fuerzas aliadas expuso una grieta profunda en la conducción de la política exterior. Mientras la diplomacia oficial sostiene un tono confrontativo hacia los liderazgos regionales de izquierda, el radicalismo y sectores moderados del PRO advierten sobre los elevados costos económicos y comerciales de dinamitar la relación estratégica con el principal socio del bloque regional.\n\nEl contundente pronunciamiento legislativo excede el mero plano simbólico diplomático. Dirigentes del PRO argumentaron que el resguardo de la institucionalidad y la preservación de los acuerdos comerciales bilaterales deben primar sobre las afinidades o discrepancias personales entre los mandatarios de turno.\n\nEsta ruptura en el Parlasur proyecta sombras sobre la frágil gobernabilidad del oficialismo en el Congreso Nacional. La demostración de autonomía de la UCR y el PRO deja en evidencia que el respaldo legislativo al Poder Ejecutivo no es irrestricto y que la política exterior se ha transformado en un terreno insoslayable de fricción política.\n\nEl traspié internacional expone los riesgos de una retórica oficial que genera resistencias incluso entre sus propios socios electorales. ¿Marcará este freno en el Parlasur el inicio de una mayor independencia del PRO y la UCR frente al Gobierno?