El mercado internacional de commodities agrícolas sufrió una sacudida tras un reciente discurso del presidente ruso, Vladimir Putin, en el que anunció un saldo exportable récord de trigo e incentivos estatales para acelerar las ventas internacionales. La reacción de las bolsas de comercio globales fue inmediata, registrando caídas drásticas en los contratos de futuro del cereal en Chicago y golpeando las proyecciones de recaudación del sector agroexportador argentino.
El desplome en el valor del trigo impacta de lleno en la economía nacional justo en momentos donde la campaña fina buscaba consolidar la liquidación de divisas para fortalecer las reservas del Banco Central. Rusia, siendo el principal exportador mundial de trigo, fija los precios de referencia del mercado global. Una inundación de oferta rusa con valores a la baja obliga a los productores locales a competir con márgenes de rentabilidad sensiblemente menores.
Dirigentes de las principales entidades del campo y analistas del sector agropecuario manifestaron su preocupación ante este escenario de precios deprimidos, señalando que el menor valor por tonelada repercutirá negativamente en la recaudación fiscal por retenciones y en el flujo neto de dólares esperados para la economía argentina durante la cosecha.
Frente a este complejo contexto externo, el agro deberá reestructurar sus costos logísticos y comerciales para sostener la competitividad. ¿Tendrá el Gobierno margen para revisar el esquema impositivo del campo si los precios internacionales continúan en franca caída?