Con el objetivo prioritario de revertir la recesión que afecta a diversos sectores productivos, el Ejecutivo nacional ha puesto en marcha el denominado "Súper RIGI". Este esquema normativo profundiza los beneficios impositivos y cambiarios originalmente planteados, extendiendo el universo de aplicación a proyectos de menor escala pero con alto potencial generador de empleo genuino. La medida aspira a traccionar capitales externos y nacionales en áreas clave como energía, infraestructura y manufactura avanzada.
El núcleo de la iniciativa radica en ofrecer exenciones sustanciales de derechos de importación de bienes de capital, estabilidad fiscal extendida por varias décadas y reducciones progresivas en el impuesto a las ganancias. Con este andamiaje normativo, el Ministerio de Economía busca dar una señal contundente al sector empresarial para que desempolve proyectos de inversión postergados por la inestabilidad macroeconómica y la persistencia de regulaciones restrictivas en el mercado de divisas.
La reacción de la industria nacional ante este nuevo marco es heterogénea. Mientras las grandes corporaciones y cámaras exportadoras celebran las facilidades impositivas como un motor indispensable para modernizar la estructura productiva, las pequeñas y medianas empresas alertan sobre potenciales asimetrías competitivas. Diversos referentes pyme sostienen que la apertura de importaciones de bienes finales sin aranceles bajo el amparo de estas inversiones privadas podría desmantelar cadenas de valor locales que no gozan de iguales beneficios impositivos de base.
En el plano de la actividad económica agregada, la efectividad del super rigi inversiones dependerá de la velocidad de ejecución de los desembolsos proyectados. El Gobierno confía en que los primeros anuncios de envergadura comiencen a materializarse antes de fin de año, sirviendo como un catalizador de confianza que active indirectamente al sector de servicios, la construcción y el comercio minorista en las provincias beneficiarias.
¿Conseguirá este paquete de incentivos excepcionales generar un proceso genuino de industrialización o profundizará la brecha entre las grandes corporaciones y el tejido pyme local?