La noticia destaca la cocina argentina en Cali para asistir a los afectados por el terremoto en Colombia, mostrando la buena voluntad de la comunidad. Es un acto noble que resalta la capacidad de la sociedad civil para organizarse y ayudar en momentos de necesidad extrema.Sin embargo, cabe preguntarse sobre el verdadero impacto y la sostenibilidad de estas iniciativas frente a la magnitud de una catástrofe. ¿Hasta qué punto la solidaridad individual puede suplir la ausencia de políticas estatales robustas, tanto en asistencia externa como en la propia gestión de riesgos en Argentina? La "ayuda argentina" es un bálsamo, pero no oculta la fragilidad estructural.¿Estamos priorizando gestos mediáticos sobre la construcción de una verdadera capacidad de respuesta y prevención, tanto a nivel nacional como regional?