La polémica en torno al rendimiento de los árbitros en el torneo local escaló a niveles institucionales tras la publicación de un duro comunicado emitido por la Asociación del Fútbol Argentino. La Dirección de Arbitraje dispuso la suspensión por tiempo indeterminado del juez de VAR Diego Ceballos y del árbitro principal Nazareno Arasa, luego del controvertido desempeño que perjudicó directamente a Vélez Sarsfield en la última fecha disputada.
Las imágenes del encuentro, donde se omitió la revisión de un penal evidente y se anuló una jugada manifiestamente lícita de gol, generaron una ola de repudios por parte de dirigentes, cuerpo técnico e hinchas del club damnificado. Ante la virulencia del reclamo público, la cúpula arbitral optó por cortar por lo sano y desafectar de manera exprés a ambos colegiados de las próximas designaciones oficiales.
Sin embargo, la medida punitiva no logró sofocar el descontento generalizado de los clubes, que exigen desde hace tiempo una mayor transparencia en los audios del VAR y un criterio unificado para el uso de la tecnología en las jugadas grises que deciden campeonatos o descensos.
La recurrencia de fallos arbitrales controversiales pone en tela de juicio la efectividad de los controles y el rigor del sistema de justicia deportiva implementado en el país. ¿Alcanza con sancionar individualmente a los jueces de turno o la AFA requiere una reforma estructural urgente en su sistema arbitral?