El Gobierno oficializó la actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil para septiembre, determinando el piso salarial que regirá en el mercado formal e impactará en el cálculo de diversas prestaciones sociales. La resolución fija un incremento gradual programado dentro del esquema de pautas de estabilización de la economía nacional.
El nuevo haber piso busca compensar de forma paulatina la pérdida del poder adquisitivo registrada en los estratos de menores ingresos, al tiempo que establece un sendero proyectado de ajustes escalonados hasta comienzos de 2027. Según el Ministerio de Economía, la previsibilidad plurianual en los montos salariales resulta fundamental para ordenar los costos laborales de las pequeñas y medianas empresas.
No obstante, la actualización salarial ha generado discrepancias entre los representantes sindicales y las cámaras empresariales. Desde las centrales de trabajadores cuestionan que el monto fijado continúa corriendo detrás de la canasta básica total, mientras que las pymes alertan sobre la dificultad de afrontar subas nominales en un contexto de ventas minoristas contraídas.
El equilibrio entre sostener los ingresos mínimos y prevenir un eventual trasvasamiento a costos que reactive la espiral inflacionaria se consolida como la meta técnica del Palacio de Hacienda. La medida condiciona el ritmo de las paritarias sectoriales en todo el territorio nacional. ¿Alcanzará esta pauta salarial para recomponer el consumo masivo sin presionar la inflación de servicios?