El recuerdo del dramático partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 1998 resurge en la víspera de la nueva semifinal. Se lo presenta como un hito de la "rivalidad histórica", pero ¿hasta qué punto revivir estos momentos contribuye a la emoción del presente o simplemente refuerza narrativas anacrónicas de confrontación? ¿Estamos condenados a repetir los dramas del pasado en cada encuentro futbolístico, en lugar de construir nuevas historias?

La prensa y la memoria colectiva se regodean en el pasado, desde Malvinas hasta los encuentros más icónicos en la cancha. Sin embargo, este constante retorno al pasado impide analizar el presente del fútbol y las sociedades con una mirada más crítica y constructiva. ¿Es la nostalgia de la "épica" de 1998 una forma de evitar la reflexión sobre el estado actual de las relaciones y el deporte? ¿Qué aprendimos realmente de aquel Saint Etienne?