La llegada de Rosalía a Argentina, después de una controversia por sus dichos sobre el país, estuvo lejos de ser el apoteósico evento que muchas estrellas internacionales experimentan. Un desproporcionado operativo de seguridad contrastó con una puerta casi vacía en el aeropuerto, un reflejo de un público que, o bien no perdonó sus comentarios, o simplemente mostró una profunda indiferencia. Este episodio pone de manifiesto la sensibilidad del público argentino frente a las críticas de figuras públicas, especialmente cuando provienen del ámbito artístico y cultural.

Este incidente también invita a reflexionar sobre la autenticidad de las disculpas públicas y la memoria colectiva. ¿Es la reacción del público un justo reproche a una falta de respeto o una muestra de la volubilidad de la opinión social, donde las redes amplifican pero también olvidan rápidamente? La frialdad de la recepción sugiere que la "polémica" no fue tan fugaz como algunos esperaban.