Las cuentas de la balanza comercial de la economía argentina sumaron un dato de alta preocupación técnica para el equipo económico del Palacio de Hacienda, desnudando un severo desequilibrio que amenaza con truncar la recuperación de las debilitadas reservas de la autoridad monetaria central. Según datos de la balanza comercial servicios, el déficit de servicios julio se elevó a la alarmante cifra neta de 900 millones de dólares.

Este preocupante incremento del rojo de servicios responde principalmente al incremento de la salida neta de divisas en concepto de viajes al exterior y gastos de turismo de residentes locales, impulsados por la combinación de un dólar importador rezagado y la fuerte demanda de dolares para saldar los resúmenes de tarjetas de crédito extranjeras. La fuga de divisas bcra por esta vía neutraliza gran parte del esfuerzo de acumulación fiscal obtenido en el superávit de bienes primarios del agro.

Los analistas de mercado coinciden en que la brecha cambiaria y las regulaciones pendientes alientan la facturación cruzada de servicios informáticos y consultorías internacionales por vías informales, privando de dólares banco central de liquidación obligatoria al circuito oficial. Este déficit financiero impone severas limitaciones operativas a la estrategia de acumulación de reservas banco central deficit que el propio Fondo Monetario Internacional exige para normalizar el perfil financiero externo.

Para paliar esta sangría de divisas, desde la conducción económica barajan la posibilidad de aplicar un aumento en las alícuotas del impuesto PAIS o un reajuste técnico de las percepciones impositivas de las transacciones con tarjeta en moneda extranjera. Sin embargo, estas medidas chocarían de frente con la promesa del presidente Javier Milei de tender hacia una desregulación impositiva de la actividad comercial.

💬 Punto de debate

En una coyuntura cambiaria donde cada dólar que ingresa resulta vital para sostener el andamiaje del plan de estabilización, este persistente drenaje de servicios enciende las señales de alerta de los inversores. ¿Deberá el Gobierno dar marcha atrás con la desregulación impositiva cambiaria para evitar una crisis de balanza de pagos ante el déficit de servicios?