La Argentina atraviesa su cuarta recesión económica más prolongada en las últimas tres décadas, una cifra alarmante que expone las falencias estructurales de un modelo de gasto público descontrolado y presión impositiva asfixiante. Desde Panorama.ar, señalamos que este patrón de crisis recurrentes no es casual, sino el resultado de políticas populistas y una intervención estatal excesiva que desalienta la inversión y la productividad.

Mientras algunos sectores apuntan a la coyuntura global, la realidad es que el problema de la Argentina es endógeno. La falta de reformas de mercado, la burocracia y la inestabilidad jurídica han creado un ciclo vicioso de estancamiento. Es imperativo que el país abandone la inercia del gasto y la emisión para emprender un camino de disciplina fiscal y libertad económica. ¿Hasta cuándo pagaremos el precio de no cambiar el rumbo de una economía que ahoga el futuro?