El escritor Martín Caparrós volvió a encender la polémica con sus declaraciones sobre el racismo en Argentina, afirmando que "la diferencia no está en la piel sino en la caja fuerte". Esta aguda observación, publicada en Infobae, interpela directamente la forma en que el país aborda o evade el tema de la discriminación, sugiriendo que las divisiones sociales están más ligadas a la desigualdad económica que a cuestiones raciales explícitas al estilo de otros países.

Su postura contrasta con quienes señalan la existencia de un racismo estructural y negado en la sociedad argentina, que se manifiesta en microagresiones y oportunidades desiguales. ¿Es la visión de Caparrós una forma de minimizar el racismo al redefinirlo, o nos invita a una reflexión más profunda sobre las interconexiones entre clase y discriminación? El debate es complejo y esencial para entender nuestras propias contradicciones como sociedad.