El ministro de Economía, Luis Caputo, se encuentra ultimando los detalles de una normativa clave orientada a profundizar el uso cotidiano de dólares en la economía doméstica. La iniciativa busca levantar trabas burocráticas y tributarias para que tanto individuos como empresas puedan utilizar moneda extranjera de forma directa en operaciones comerciales, desde la compra de bienes durables hasta el pago de servicios profesionales, sin necesidad de convertirlos previamente a moneda nacional.
El proyecto oficial apunta a volcar al circuito formal los miles de millones de dólares que los ciudadanos mantienen atesorados fuera del sistema financiero, el fenómeno popularmente conocido como 'dólares bajo el colchón'. Con este blanqueo de uso transaccional, el Gobierno aspira a generar una remonetización espontánea del mercado, incrementando el nivel de crédito disponible y ofreciendo una alternativa directa de pago frente a la escasez relativa de pesos.
Expertos tributarios y contables evalúan los alcances de la medida con posturas encontradas. Por un lado, destacan que la agilización normativa impulsará operaciones inmobiliarias y automotrices que hoy se encuentran frenadas por trabas operativas. Por otro lado, analistas previenen sobre los inconvenientes de un bimetalismo desregulado, señalando que la convivencia del peso y el dólar en las góndolas podría convalidar costos más altos para los sectores que no perciben ingresos en moneda dura.
En los despachos oficiales confían en que la regulación constituirá un paso fundamental para acelerar la dinamización de las transacciones comerciales. Según la visión del Palacio de Hacienda, facilitar la circulación de las divisas acumuladas por los privados permitirá reanimar el nivel de actividad sin requerir emisión por parte del Banco Central.
La inminente publicación del decreto mantiene en expectativa a los actores económicos y financieros. ¿Logrará el plan de Luis Caputo convencer a los ahorristas de volcar sus dólares no bancarizados a la economía cotidiana?