En su afán por consolidar un ciclo de crecimiento duradero y revertir la parálisis de la actividad industrial, el Poder Ejecutivo nacional oficializó los detalles normativos del denominado 'Súper RIGI'. Esta iniciativa amplía los beneficios fiscales, cambiarios y tributarios previstos originalmente en el régimen de grandes inversiones, extendiendo sus alcances a proyectos de mediana escala y PyMEs proveedoras de las cadenas globales de valor.

El objetivo central de la medida es destrabar compromisos de inversión que se encontraban demorados por la incertidumbre regulatoria. El esquema garantiza estabilidad fiscal por tres décadas, acceso prioritario al mercado libre de cambios para la repatriación de utilidades y la exención gradual de derechos de importación de bienes de capital de alta tecnología. El Ministerio de Economía confía en que esta batería de incentivos funcione como el catalizador principal para la creación de empleo registrado en la minería, la energía y la economía del conocimiento.

Organizaciones empresariales y cámaras del sector productivo celebraron el anuncio al considerar que nivela el terreno frente a otros países de la región que compiten por la captación de capitales. Destacan que la inclusión de proveedores locales dentro de la cadena de valor del Súper RIGI permitirá dinamizar parques industriales del interior del país, generando un efecto derrame sobre el comercio y los servicios locales.

Por otro lado, economistas y sectores de la oposición manifestaron ciertas objeciones referidas al costo fiscal de los sacrificios tributarios en el corto plazo. Plantean que la exención de impuestos a grandes desembolsos podría demorar la meta de recomposición de la recaudación tributaria nacional, obligando al Estado a depender exclusivamente del ajuste del gasto corriente para sostener el equilibrio presupuestario.

💬 Punto de debate

La puesta en marcha de este marco regulatorio representa la gran apuesta de la Casa Rosada para acelerar la transición del ordenamiento macro a la expansión microeconómica. ¿Será el Súper RIGI la palanca suficiente para transformar los incentivos normativos en fábricas activas e inversión productiva en todo el país?