La disputa entre las pymes y el gigante Mercado Libre, liderado por Marcos Galperin, pone en el centro del debate la estructura del consumo en Argentina. Mientras las pequeñas y medianas empresas luchan contra la carga impositiva y la inflación, las grandes plataformas digitales consolidan su poder, muchas veces en condiciones de ventaja. ¿Es un mercado realmente libre cuando la cancha no está nivelada o se fomenta un monopolio de facto en la distribución?

Las pymes argumentan que las comisiones y condiciones de los grandes jugadores digitales ahogan su rentabilidad, mientras que los defensores de las plataformas resaltan la eficiencia y el alcance que ofrecen. No obstante, la cuestión de fondo es si el Estado fomenta un ecosistema donde todos puedan competir o si, con regulaciones laxas o beneficios selectivos, inclina la balanza. ¿Necesitamos una política económica que impulse la competencia real o seguirá triunfando la concentración, a expensas de la diversidad productiva?