El escenario político del oficialismo sufrió un sacudón inesperado tras la intempestiva salida de Leila Gianni de las filas de La Libertad Avanza. La exfuncionaria del Ministerio de Capital Humano formalizó su alejamiento mediante una carta impregnada de fuertes cuestionamientos dirigidos hacia la conducción del espacio en la provincia de Buenos Aires, encabezada por Sebastián Pareja. Su decisión dejó al descubierto las fricciones latentes que atraviesan las huestes libertarias en pleno proceso de consolidación territorial.
En sus declaraciones públicas, Gianni no escatimó críticas hacia los métodos de construcción política que se vienen implementando en el distrito bonaerense. Argumentó que existen maniobras de exclusión y decisiones discrecionales que alejan al partido de sus principios fundacionales de transparencia y meritocracia. '¿Qué pasa? ¿Me metí donde no debía?', lanzó la dirigente en una frase que resonó profundamente en los pasillos de Balcarce 50 y desató una ola de especulaciones sobre posibles dimisiones en cadena.
El detonante del conflicto radica en la disputa por las listas legislativas y el control de los locales partidarios en la tercera sección electoral. Mientras que el sector de Pareja busca mantener un esquema rígido y centralizado de alianzas locales, Gianni pretendía imponer una impronta propia con el respaldo de sectores autoconvocados. Fuentes cercanas a la dirigencia libertaria admiten que el desgaste venía acumulándose desde hacía semanas, pero nadie preveía una ruptura tan ruidosa en la antesala de las definiciones electorales clave.
Desde las oficinas del armado oficialista intentaron minimizar el impacto de la renuncia, catalogándola como una decisión personal que no altera el funcionamiento orgánico del espacio. Sin embargo, para los analistas políticos, esta brecha expone la dificultad del oficialismo para contener voluntades heterogéneas cuando se disputan espacios reales de poder. La salida de Gianni no solo debilita el frente interno en la provincia, sino que además envía un mensaje de advertencia sobre los riesgos del verticalismo sin consenso interno.
Con la interna expuesta en el terreno bonaerense y la necesidad de sostener un discurso de orden, la Casa Rosada sigue de cerca los coletazos de este portazo. La pregunta que flota entre la militancia libertaria es inevitable: ¿marcará la partida de Leila Gianni el inicio de una fragmentación mayor dentro de La Libertad Avanza bonaerense?