El balance operativo del Banco Central arrojó durante el último mes de agosto la cifra de acumulación de reservas más modesta en lo que va del ejercicio anual. La autoridad monetaria dirigida por Santiago Bausili enfrentó un escenario complejo en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), caracterizado por una merma en la liquidación de divisas de los sectores agroexportadores y un pico estacional en la demanda de divisas para importación.
Entre los motivos que explican este comportamiento figura el agotamiento del saldo de la cosecha gruesa y la decisión de parte del sector productor de retener granos a la espera de mejores condiciones crediticias o modificaciones en los esquemas retentivos. A esto se le sumaron erogaciones imprevistas para la cancelación de vencimientos de energía y pagos programados de servicios al exterior.
El estancamiento en la suma de reservas netas enciende luces amarillas entre los analistas económicos, quienes consideran que la acumulación de dólares es el principal reaseguro para encarar los vencimientos de deuda soberana en los próximos trimestres sin recurrir a refinanciaciones complejas.
Frente a estas dudas, el Ministerio de Economía confía en que los incentivos otorgados por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y los desembolsos vinculados a megaproyectos energéticos compensen el bache de divisas en la última etapa del año.
¿Podrá el Banco Central retomar el ritmo comprador de reservas antes de que la demanda estacional de fin de año presione la caja en dólares?