El programa macroeconómico del ministro Luis Caputo transita por un sendero de extrema dualidad. Por un lado, los indicadores de precios confirman que la desaceleración inflacionaria es real y sostenida, consolidándose como el principal logro de gestión de la Casa Rosada. La férrea disciplina fiscal y la absorción de pesos del mercado han generado un escenario de estabilidad de precios que amplios sectores de la economía ya daban por perdido tras años de desequilibrio monetario.\n\nSin embargo, la otra cara de la moneda revela tensiones que preocupan a los analistas de la City porteña. El problema radica en que el dolar e inflacion no avanzan al mismo ritmo. Mientras el tipo de cambio oficial mantiene su pauta de devaluación mensual del 2%, la brecha cambiaria con los dólares financieros ha mostrado signos de rebote, alimentada por las dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario actual. Las reservas BCRA se encuentran en terreno crítico y el ingreso de divisas de la cosecha no alcanzó los niveles esperados para apuntalar las arcas públicas.\n\nLa presión del mercado para que se acelere la salida del cepo cambiario contrasta con la cautela del binomio Milei-Caputo, quienes temen que una unificación cambiaria prematura derive en un rebrote de la inflación. En este contexto, las pymes sufren la persistente recesión generada por el desplome del consumo interno, mientras que los grandes exportadores demoran la liquidación de divisas a la espera de un mejor incentivo cambiario.\n\nLa encrucijada económica expone que el ancla fiscal, aunque sumamente efectiva para calmar la inercia inflacionaria, requiere de un puente de divisas de organismos internacionales para consolidar la transición. ¿Podrá el plan economico Milei estabilizar de forma definitiva la brecha y las reservas sin necesidad de una devaluación que licúe el éxito inflacionario alcanzado?
La encrucijada del plan Caputo: la inflación baja rápido pero la presión cambiaria no cede
El plan económico de Milei exhibe un marcado descenso en el índice de precios al consumidor, pero la brecha cambiaria y las reservas del BCRA encienden señales de alerta.
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