La crisis presupuestaria que golpea a la educación superior en la Argentina vuelve a plasmarse de manera contundente en el territorio bonaerense. Los gremios de la Universidad Nacional de La Plata concretan un paro UNLP de gran acatamiento en reclamo de una recomposición salarial urgente que equipare las remuneraciones docentes con el avance incesante de la inflación. La huelga afecta a las diecisiete facultades del predio platense y a los colegios secundarios dependientes de la institución académica.
Las organizaciones que convocaron al paro UNLP argumentan que los trabajadores universitarios han experimentado una caída histórica en el poder de compra de sus salarios desde el inicio del proceso de ordenamiento fiscal nacional. De acuerdo con los informes de los sindicatos, más de la mitad de los docentes auxiliares de investigación y jefes de trabajos prácticos perciben remuneraciones mensuales que se ubican por debajo de la línea oficial de pobreza urbana.
El Gobierno nacional asegura que las partidas correspondientes al normal funcionamiento de los edificios de las universidades nacionales han sido actualizadas y que los reclamos por el salario de la docencia deben responder a pautas fiscales nacionales de riguroso equilibrio del Tesoro, impidiendo otorgar aumentos no contemplados en la recaudación tributaria nacional.
Esta colisión de visiones amenaza con prolongar el conflicto universitario a lo largo del segundo cuatrimestre, afectando los calendarios educativos y las mesas de exámenes finales de miles de estudiantes de grado. En La Plata, la parálisis educativa también tiene un fuerte impacto social y económico, dado el dinamismo que aporta la vida estudiantil a los comercios de toda la ciudad.
¿Logrará el Gobierno desactivar la conflictividad en las universidades públicas mediante un canal de diálogo salarial antes de que la parálisis afecte irreversiblemente el año lectivo?