El comportamiento del balance monetario del Banco Central arrojó en las últimas jornadas una aparente paradoja que genera intensos debates entre consultores privados y analistas de la City. Por un lado, la entidad monetaria registró la menor posición compradora de dólares para un inicio de mes en lo que va del año dentro del Mercado Único y Libre de Cambios.

Por el otro lado, las reservas internacionales brutas experimentaron un salto de casi 2.000 millones de dólares en el mismo período. Esta divergencia entre la liquidación comercial de exportadores y la acumulación efectiva del stock de divisas se explica a través de desembolsos de organismos bilaterales, operaciones de pase y el ingreso de liquidez vinculado al encaje de depósitos en moneda extranjera.

La ingeniería financiera implementada por las autoridades monetarias procura contener la volatilidad de los dólares financieros mientras se mantiene el esquema de bandas o crawling peg. Sin embargo, los analistas señalan que la sustentabilidad genuina de la política cambiaria depende en última instancia del saldo comercial positivo derivado del agro y la energía.

💬 Punto de debate

El escenario plantea dudas respecto al desempeño del BCRA en los meses de menor estacionalidad agropecuaria. Sostener el nivel de reservas mediante pasivos o desembolsos puntuales ofrece un alivio contable temporal, pero exige un flujo sostenido de divisas reales. ¿Conseguirá el Banco Central retomar las compras netas en el mercado oficial antes de que aumente la demanda de divisas?