La dramática retracción de la actividad comercial automotriz en los últimos semestres obligó a una redefinición de las estrategias comerciales y financieras. Ante este escenario complejo, el sistema bancario ha salido a dinamizar el consumo de la clase media mediante el lanzamiento de nuevos creditos para autos, diseñados bajo pautas de indexación mixta y plazos extendidos de devolución.\n\nLa medida persigue de manera prioritaria estimular la venta de unidades nuevas pero, por primera vez de manera tan articulada, también la posibilidad de comprar autos usados de hasta ocho años de antigüedad. Las tasas de interes de referencia para estos productos de financiamiento automotor han sido readecuadas a la baja gracias a la política monetaria contractiva que despliega el Banco Central, abriendo una ventana de oportunidad para ahorristas rezagados.\n\nLos detalles informados por las entidades públicas y privadas marcan montos máximos que cubren hasta el 70% del valor de tasación del rodado en el caso de autos 0km. Para los usados, el porcentaje se reduce levemente, exigiendo un pie inicial mayor pero con plazos de amortización sumamente competitivos. Las automotrices locales han recibido con beneplácito la medida, tras registrar caídas de producción que encendieron luces de alerta por suspensiones temporales de personal en las terminales industriales.\n\nNo obstante, persisten dudas acerca de la real accesibilidad de las familias de ingresos medios a estas cuotas en un marco de progresivo rezago salarial. ¿Conseguirá esta nueva flexibilización financiera dinamizar las operaciones del parque automotor local de manera duradera, o la deprimida capacidad de ahorro de las familias terminará asfixiando el repunte sectorial?