La cultura y la historiografía nacional están de luto. A los 90 años de edad falleció Norberto Galasso, ensayista, historiador y figura excluyente de la corriente del revisionismo histórico argentino. Autor de decenas de libros indispensables para comprender los procesos sociales del país, Galasso dedicó su prolífica vida a cuestionar los relatos oficiales elaborados por la historiografía liberal fundada por Bartolomé Mitre.
Formado bajo la influencia de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y del pensamiento nacional-popular, el historiador iluminó pasajes cruciales de nuestra historia política con biografías monumentales sobre José de San Martín, Juan Domingo Perón, Mariano Moreno y Raúl Scalabrini Ortiz, devolviéndoles a las masas populares su protagonismo en la construcción de la patria.
Su perspectiva metodológica, caracterizada por indagar en las tensiones de clase, el antiimperialismo y las demandas socioculturales de los sectores postergados, cosechó tanto elogios fervorosos de sus seguidores como agudas disputas conceptuales con la academia tradicional. Galasso convirtió la disciplina histórica en una herramienta de combate ideológico al servicio de la emancipación nacional.
El paso a la inmortalidad de Galasso deja un vacío inmenso en el universo intelectual de la Argentina, pero reabre el examen sobre cómo construimos nuestra memoria colectiva. En tiempos donde renacen viejos discursos sobre el país, ¿qué vigencia conserva el revisionismo histórico para interpretar las crisis contemporáneas?