Un preocupante fenómeno climático, apodado 'Niño Godzilla', se cierne sobre Argentina, amenazando directamente al sector agropecuario, pilar de nuestra economía. Las advertencias de la ONU sobre la intensificación de El Niño y sus eventos inusuales apuntan a un riesgo elevado de lluvias intensas e inundaciones, lo que podría diezmar cosechas y afectar la infraestructura productiva. Esta situación plantea una urgencia sobre la capacidad de respuesta del Estado y la resiliencia de nuestra producción.

En un país que depende fuertemente de la exportación de commodities agrícolas, la inacción o la falta de previsión ante un desastre natural de esta magnitud es inaceptable. Más allá de la invocación a la **Pachamama** o a la suerte, ¿cuenta el gobierno con un plan concreto y articulado para mitigar los efectos de este 'Niño Godzilla' y proteger a los productores, o el peso recaerá nuevamente sobre el sector privado, ya golpeado por la presión fiscal? La Argentina no puede permitirse el lujo de la improvisación frente a una amenaza tan palpable a su motor económico.