La erosión del poder adquisitivo en los sectores medios y vulnerables muestra su cara más compleja en el sistema financiero. Según los últimos registros oficiales del Banco Central y entidades del sector bancario, la mora en tarjetas de crédito y créditos de consumo rozó niveles inéditos, obligando a cientos de miles de familias argentinas a refinanciar sus saldos adeudados para evitar la ejecución judicial o el embargo.
El fenómeno responde al encarecimiento del costo de vida combinado con salarios que pierden terreno frente a los servicios esenciales e impuestos. Ante la imposibilidad de cancelar el pago total del resumen de la tarjeta de crédito, los usuarios recurren masivamente al 'revolving' o a los planes de cuotas fijos ofrecidos por los bancos, los cuales aplican tasas de interés efectivo anual que terminan duplicando el monto de la deuda original en cuestión de meses.
Analistas económicos advierten sobre el riesgo de un fenómeno de sobreendeudamiento estructural de los hogares. Cuando los ingresos mensuales se destinan mayoritariamente a pagar los intereses de deudas pasadas, la capacidad de consumo presente se anula por completo, generando un círculo vicioso de parálisis en el comercio minorista y la actividad de las pymes locales.
Mientras el Gobierno confía en que la estabilización de los precios núcleo devuelva liquidez a los bolsillos en el mediano plazo, la urgencia de la coyuntura muestra a familias atrapadas en la ingeniería financiera cotidiana para llegar a fin de mes. ¿Podrá la economía familiar recuperarse antes de que la bola de nieve de las refinanciaciones sea insostenible para el sistema?