La inminente retirada de Lionel Messi, el ícono más grande del fútbol argentino, plantea un escenario de profunda incertidumbre para la Selección Nacional. Más allá de la idolatría, la dependencia de un genio por tanto tiempo ha postergado, quizá, una verdadera planificación a largo plazo para la renovación del plantel. La pregunta ya no es cómo reemplazar a Messi, sino cómo construir un equipo competitivo que no dependa de una figura excluyente, una tarea que ha eludido a la AFA por décadas.

Mientras figuras como Rafael Santos Borré se consolidan en el ámbito internacional, la Selección debe mirar hacia el futuro. ¿Está Argentina preparada para una transición sin su máxima estrella, o seguiremos esperando milagros individuales en lugar de un proyecto colectivo robusto? La gestión de este recambio generacional será la prueba de fuego para los dirigentes, quienes deberán demostrar capacidad para pensar más allá del corto plazo y las urgencias.

Con la era Messi llegando a su fin, ¿está la AFA a la altura del desafío de forjar un nuevo camino para la Albiceleste sin 'Borré' y los referentes actuales?