El Ministerio de Economía que comanda Luis Caputo se prepara para enfrentar uno de los test de mercado más demandantes del año. Durante el mes de septiembre, la Secretaría de Finanzas deberá hacer frente a vencimientos por un monto colosal que supera los 20 billones de pesos, compuesto principalmente por lecaps y bonos indexados, en manos de bancos, aseguradoras y fondos comunes de inversión privados.
La ingeniería para refinanciar la deuda en pesos septiembre contempla el lanzamiento de una mega licitación con un abanico de instrumentos diseñados a medida de los regulados del sistema financiero. El objetivo de Luis Caputo es lograr una tasa de refinanciación (roll-over) superior al 100%, ofreciendo nuevos títulos a tasa fija y ajustables por inflación que permitan estirar los plazos de amortización hacia fines del año próximo. La City sigue de cerca este movimiento, ya que el destino de estos fondos determinará la liquidez del mercado cambiario informal.
La licitacion tesoro es crítica porque el exceso de pesos que no se logre capturar mediante la emisión de nuevos títulos podría volcarse de inmediato hacia los dólares financieros, presionando la brecha cambiaria. Por este motivo, el Banco Central coordinará acciones ofreciendo incentivos de encajes y liquidez a los bancos comerciales que decidan acompañar al Tesoro en esta jugada. Desde la oposición señalan que esta persistente acumulación de compromisos de corto plazo constituye una bomba de tiempo latente para la estabilidad financiera.
El éxito de la mega licitación de septiembre le daría al Gobierno el aire político necesario para encarar la discusión presupuestaria del próximo año con las cuentas ordenadas. Sin embargo, el costo de mantener tasas de interés reales positivas para tentar a los ahorristas presiona el déficit cuasifiscal del sector público. ¿Podrá el Gobierno desarmar esta monumental bola de deuda en pesos sin verse obligado a recurrir a una nueva emisión de moneda en el corto plazo?