Las últimas encuestas revelan que, si bien el bolsillo de los ciudadanos sufre el impacto directo de las reformas y la licuación de ingresos, la oposición no logra traducir este malestar en capital político propio. La fragmentación del peronismo y el desgaste de figuras históricas de la administración anterior impiden la consolidación de una alternativa competitiva.
Referentes del kirchnerismo y del PJ tradicional, entre ellos Victoria Tolosa Paz, intentan marcar agenda desde el Congreso, pero la ciudadanía parece mantener una fuerte desconfianza hacia las recetas del pasado. Mientras tanto, el gobierno de Milei aprovecha esta orfandad de liderazgo opositor para avanzar con su agenda de desregulación económica extrema.
¿Es la falta de un líder opositor creíble el principal capital político que sostiene hoy al oficialismo?