El comercio de cercanía de la República Argentina experimenta uno de los procesos de cambio más bruscos de los últimos años. Las estadísticas sectoriales muestran una dualidad nunca antes vista: mientras la caida ventas presenciales en locales físicos asfixia a miles de inquilinos comerciales, el comercio electronico argentina registra tasas de crecimiento de dos dígitos mensuales, actuando como un verdadero salvavidas para pequeños emprendedores.
Las ventas minoristas pymes han sentido el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo y el incremento de los costos fijos, tales como alquileres y tarifas de electricidad en los barrios. En este contexto de recesion comercial profunda, la digitalización de los procesos de venta ha dejado de ser un canal secundario para convertirse en la única vía que tienen los comerciantes independientes para sostener el consumo interno pymes.
La Cámara Argentina de Comercio Electrónico confirma que la venta a través de redes sociales, plataformas y tiendas web ha democratizado el alcance de los comercios locales. Sin embargo, las pymes del interior encuentran dificultades logísticas y de financiamiento para profesionalizar su infraestructura digital a la velocidad que exige el mercado contemporáneo, lo que amplía la brecha competitiva con las grandes corporaciones nacionales.
El desafío para los comercios de barrio será subsistir a la transición física, redefiniendo sus locales como centros de experiencia o puntos de retiro logístico. ¿Podrá la transformación digital de las pymes compensar la pérdida de empleos que provoca el cierre sostenido de los históricos locales comerciales físicos?