La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, recibió en la Casa Rosada a las máximas autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina. El encuentro tuvo como objetivo oficial coordinar aspectos logísticos y diplomáticos vinculados a una eventual visita del Papa Francisco al país, pero estuvo marcado por el complejo clima socioeconómico y los recientes llamados de atención de la Iglesia sobre la pobreza.
Durante la reunión, los representantes de la cúpula eclesiástica expresaron su preocupación por el deterioro del poder adquisitivo en los sectores populares y el incremento de la demanda de asistencia alimentaria en los comedores comunitarios. A pesar del tono respetuoso, los obispos recalcaron la imperiosa necesidad de tender puentes de diálogo social y proteger a los sectores indefensos.
Por parte de la comitiva oficialista se enfatizó la decisión inquebrantable de mantener el orden fiscal como única herramienta para erradicar definitivamente la inflación, fenómeno definido como la mayor fábrica de pobreza. Desde Balcarce 50 sostienen que los programas de asistencia directa sin intermediarios garantizan que la ayuda llegue verdaderamente a quienes la necesitan.
El diálogo bilateral refleja el delicado equilibrio que mantiene el Poder Ejecutivo con una de las instituciones más influyentes del país. Con opiniones contrapuestas sobre el ritmo de las reformas, ambas partes apostaron a sostener canales institucionales abiertos.
¿Logrará el gobierno nacional aliviar la fricción con la Iglesia social sin alterar el rumbo de su programa de ajuste presupuestario?