El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, oficializó la promulgación de una ambiciosa modificación al régimen de Promoción Industrial provincial, anunciando la alícuota cero en el impuesto a los Ingresos Brutos para todas las pequeñas y medianas empresas industriales que facturen hasta 4.500 millones de pesos anuales. La medida busca amortiguar los efectos de la retracción económica nacional sobre la cadena de valor fabril mediterránea, ofreciendo un alivio tributario sustancial a las firmas que sostengan sus niveles de empleo y realicen inversiones en equipamiento.
El plan impulsado por el Panal contrasta con la rigidez tributaria de otras jurisdicciones y se posiciona como una estrategia regional para atraer inversiones de otras provincias. Durante la presentación ante dirigentes empresariales y cámaras productivas locales, las autoridades cordobesas enfatizaron que el verdadero fomento al desarrollo consiste en reducir la asfixia fiscal que pesa sobre quienes producen bienes. La exención impositiva no solo abarca Ingresos Brutos, sino que contempla beneficios graduales en sellos y tasas de desarrollo energético para parques industriales.
El impacto proyectado por el Ministerio de Producción provincial estima que miles de pymes cordobesas se verán beneficiadas de manera inmediata, liberando recursos operativos para financiar capital de trabajo y contener la nómina de empleados. No obstante, economistas locales señalan que la efectividad del programa estará condicionada por la evolución general de la demanda interna y el costo de la energía, variables que exceden el marco de atribuciones provinciales pero condicionan el día a día de las fábricas.
La decisión política del gobierno cordobés marca un hito en la competencia interprovincial por la radicación de capitales e industrias. Al resignar recaudación tributaria directa para sostener la actividad, el Ejecutivo provincial apuesta a un rebote del nivel de negocios que compense la caja fiscal a mediano plazo. ¿Se transformará la iniciativa de Ingresos Brutos cero en un modelo a imitar por otros gobernadores o las restricciones presupuestarias provinciales impidirán la réplica del esquema cordobés?