El programa económico del presidente Javier Milei atraviesa una etapa de profundos contrastes. Por un lado, la velocidad de la desaceleración inflacionaria superó las proyecciones más optimistas del propio equipo económico. Los últimos registros del INDEC marcan una tendencia descendente consolidada en el índice de precios al consumidor, explicada por el riguroso ancla fiscal, la parálisis de la emisión monetaria y el ordenamiento de los precios relativos.

No obstante, este éxito en el combate contra la inflación y la estabilización del costo de vida tiene su contraparte en el mercado cambiario. La liquidez remanente y la demanda estacional de divisas comenzaron a presionar sobre el dólar blue y las cotizaciones financieras, estirando la brecha cambiaria y exigiendo intervenciones puntuales del Banco Central para evitar saltos abruptos en los tipos de cambio paralelos.

El dilema central que enfrenta el Palacio de Hacienda radica en equilibrar la contención monetaria para que los precios no vuelvan a acelerarse sin asfixiar la actividad productiva ni perder reservas internacionales. Mientras el Gobierno confía en que la reducción de costos y la desregulación sostendrán la baja inflacionaria, los analistas de mercado señalan que la demanda reprimida de dólares podría convertirse en un obstáculo para la salida definitiva del cepo cambiario.

💬 Punto de debate

La confluencia de un frente inflacionario en declive con tensiones latentes en el mercado de cambios define el pulso de los próximos meses. ¿Podrá el Gobierno mantener el ritmo de baja en los precios sin sufrir una corrida sobre el tipo de cambio que ponga en riesgo la recuperación?