La economía argentina vuelve a registrar un hito que entusiasma al Palacio de Hacienda y desconcierta a la oposición. De acuerdo con las mediciones preliminares de las principales consultoras privadas, la inflacion alimentos argentina ha registrado una desaceleracion histórica durante las últimas semanas, lo que posiciona la proyección del índice general de precios minoristas muy cerca del 1,5% mensual. Este dato, que representa el registro más bajo en varios años, es leído por el Gobierno como la confirmación de que el modelo de emisión cero y saneamiento de los pasivos del Banco Central está logrando domar la inercia de precios de manera definitiva.\n\nEl comportamiento de los precios alimentos es el principal motor de esta tendencia bajista. Productos de consumo masivo como lácteos, harinas y aceites, que históricamente lideraban las subas debido a la devaluación y la incertidumbre cambiaria, han mostrado variaciones nulas o incluso deflación nominal en diversos canales de venta minorista y supermercados. Las mediciones de firmas como LCG y EcoGo confirman que la desaceleración de la inflacion noviembre se ha consolidado gracias a la estabilidad del dólar oficial, la eliminación de trabas burocráticas a la importación y la contracción del consumo interno, un factor ineludible que también presiona a los formadores de precios a moderar los aumentos.\n\nNo obstante, la contracara de este éxito antiinflacionario genera debates intensos en la City porteña. Mientras el plan economico Caputo avanza a paso firme con el superávit fiscal como regla inquebrantable, sectores de la industria y el comercio alertan sobre la persistencia de una recesión que golpea las ventas y erosiona el poder adquisitivo de los salarios más postergados. Desde el Ministerio de Economía argumentan que la estabilización de los precios es la condición previa y necesaria para que la actividad económica pueda rebotar sobre bases sólidas y sustentables, descartando cualquier tipo de reactivación artificial basada en emisión monetaria.\n\nLa consolidación de un índice inflacionario en torno al 1,5% mensual otorgaría al oficialismo un capital político invaluable de cara a los próximos meses. Sin embargo, el desafío de cara al futuro inmediato consistirá en transformar esa estabilidad macroeconómica en una reactivación palpable del mercado de trabajo y el consumo interno. ¿Podrá el plan de ajuste fiscal sostener esta notable desaceleración de precios sin provocar un daño permanente en el entramado productivo y comercial de las pequeñas y medianas empresas del país?
Sorpresa con la inflación: los alimentos desaceleran y el índice ya proyecta el 1,5% mensual
Las proyecciones privadas confirman una fuerte baja en el precio de los productos de consumo masivo debido a la emisión cero.
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