La FIFA, bajo la presidencia de Gianni Infantino, ha iniciado un proceso disciplinario contra la AFA y tres jugadores argentinos por la exhibición de una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" durante la final del Mundial. Esta decisión ha provocado una ola de indignación en el país, donde la cuestión de la soberanía sobre las islas es un tema de Estado innegociable. La postura de FIFA se percibe como una injerencia inaceptable en una causa que trasciende lo deportivo, tocando fibras sensibles de la identidad nacional.

Desde la AFA, se espera una defensa enérgica, argumentando que la manifestación es un sentir legítimo del pueblo argentino, no una provocación política. La investigación pone de manifiesto la tensión entre la normativa deportiva internacional y el derecho de los pueblos a expresar sus reclamos históricos. ¿Debe el fútbol ser un espacio aséptico de toda manifestación política o es una plataforma legítima para visibilizar causas nacionales como la de #MalvinasArgentinas?