La Selección Argentina no tardó en dejar en claro la trascendencia emocional de la próxima semifinal: el cántico "El que no salta es un inglés" resonó fuerte tras la victoria contra Suiza. Más allá del folclore futbolero, este grito de guerra, cargado de historia y connotaciones geopolíticas, revela que el partido contra Inglaterra es mucho más que un encuentro deportivo para el sentir popular y los propios jugadores.
Esta expresión, que para algunos es parte de la identidad y la pasión, para otros es una provocación innecesaria que desvía el foco de lo futbolístico. ¿Es sano que la política, la historia y las tensiones se filtren de esta manera en un evento deportivo, o es inevitable cuando se trata de Argentina e Inglaterra? La final no solo se jugará en la cancha, sino también en el terreno de las emociones y los recuerdos, reavivando heridas que no terminan de cerrar.