La Embajada británica sorprendió con un posteo irónico en X: "El horno no está para bollos", antes de la semifinal entre Argentina e Inglaterra. La iniciativa, interpretada como un intento de desdramatizar la histórica rivalidad, generó reacciones encontradas en las redes. Mientras algunos elogiaron la "viveza" diplomática, otros cuestionaron la ligereza con la que se aborda un partido cargado de simbolismo y memorias, especialmente las de Malvinas.

Este tipo de comunicaciones, ¿contribuyen a bajar la tensión o, por el contrario, pueden ser leídas como una subestimación de los sentimientos nacionales? En un país donde el fútbol y la política están tan entrelazados, cada palabra, incluso las humorísticas, son analizadas bajo una lupa.

¿Puede el humor sanar heridas históricas o, en contextos sensibles, solo las roza y las reaviva? La diplomacia en redes, ¿es un arte o un campo minado?