La jubilación de los Súper Étendard, aviones que se ganaron un lugar en la historia por su rol durante la Guerra de Malvinas, marca el fin de una era para la Aviación Naval argentina. Estos aparatos, verdaderos héroes de guerra, representaron en su momento la capacidad y el ingenio nacional en un conflicto desigual. Su retiro, largamente postergado, pone de manifiesto la crónica desinversión en defensa y la precariedad de los recursos con los que operan nuestras Fuerzas Armadas.
Mientras que el espíritu de "Las Malvinas son Argentinas" se mantiene vivo en el sentir popular y en la política de Estado, la capacidad real para defender la soberanía y los intereses nacionales parece languidecer. La modernización de las Fuerzas Armadas no es solo un capricho militar, sino una necesidad estratégica para cualquier nación que aspire a ser respetada en el tablero geopolítico. ¿Es coherente mantener un reclamo de soberanía sin una inversión seria y sostenida en defensa?
¿Estamos condenando a nuestras Fuerzas Armadas a la obsolescencia mientras el mundo avanza en tecnología militar, y qué mensaje envía esto a la comunidad internacional respecto a #LasMalvinas?