La creciente tensión por la flexibilización ambiental escaló al plano social y judicial. Un colectivo articulado por organizaciones no gubernamentales y asambleas ambientalistas autoconvocadas manifestó su firme rechazo a las modificaciones normativas sobre la ley de glaciares mineria, denunciando que el Estado argentino vulnera de forma abierta el principio de no regresión en materia de derechos humanos ambientales y protección de bienes comunes.

Bajo la consigna de que el agua dulce representa un activo inalienable para la supervivencia y el desarrollo de las comunidades rurales, las agrupaciones ecologistas sostienen que la liberación de áreas periglaciares tiene como único propósito favorecer a las corporaciones dedicadas a la megaminería a cielo abierto. Según los referentes sociales, el uso masivo de sustancias químicas en los orígenes de las cuencas cordilleranas pondrá en peligro la salud de la población y la sustentabilidad del riego agrícola.

Las denuncias apuntan directamente a la intromisión de las cámaras mineras multinacionales en la redacción de los artículos legislativos. Organismos técnicos de la sociedad civil afirman que acotar la tutela ecológica a glaciares de gran dimensión técnica deja desprotegidos miles de parches de hielo de menor tamaño pero que resultan cruciales para sostener los caudales de los ríos durante los ciclos estivales y de sequía extrema.

Frente al avance de estas reformas normativas, las organizaciones adelantaron que acudirán a los tribunales internacionales de justicia y realizarán cortes informativos sobre las rutas nacionales de acceso a los yacimientos mineros más importantes. El conflicto hídrico promete convertirse en uno de los puntos de resistencia social con mayor vigencia territorial.

💬 Punto de debate

¿Podrán las asambleas ambientales frenar en la Justicia el avance de los proyectos megamineros en las reservas de agua de la Cordillera?