El mensaje de la AFA, "Gracias Selección Argentina por hacernos creer otra vez", resuena en un país que, a pesar de la derrota en la final del Mundial 2026, busca aferrarse al sentimiento de gratitud y orgullo. Esta narrativa post-derrota, que se viraliza con el hashtag #GraciasSelección, ¿es un consuelo genuino y necesario para una sociedad golpeada o una forma de romantizar un resultado que, en el ámbito deportivo, es una pérdida?

Si bien el agradecimiento a los jugadores es un sentimiento noble, surge la pregunta sobre la capacidad de la sociedad argentina para procesar la derrota sin caer en la dicotomía de "héroes" o "villanos", o en el extremo opuesto de una complacencia excesiva. ¿Es este enfoque un obstáculo para la autocrítica y el aprendizaje, o simplemente una forma saludable de honrar el esfuerzo? ¿Qué significa realmente "creer otra vez" si el resultado no es el esperado?