La escalada de tensión entre China y Estados Unidos encuentra en Argentina un nuevo campo de batalla, especialmente en Neuquén, donde las inversiones y la influencia de ambos gigantes se cruzan. Las amenazas de EE.UU. a empresas con capitales chinos han generado un fuerte repudio de la embajada asiática, dejando al gobierno de Milei en una posición delicada. La pregunta es si la Argentina, y particularmente el Congreso, tiene una estrategia clara para navegar esta puja sin ceder soberanía ni comprometer intereses nacionales.

Para Panorama.ar, esta situación expone la falta de una política de estado sólida que defina el rol de Argentina en el tablero geopolítico. ¿Es el país un simple peón en la contienda de otros, o puede establecer sus propios términos? La indefinición actual solo profundiza la incertidumbre para la inversión y el desarrollo local.

¿Hasta cuándo permitirá el Congreso que la política exterior sea un terreno de improvisación, en lugar de un pilar para el crecimiento y la soberanía nacional?