En un final con tintes dramáticos que paralizó los corazones en el estadio, Boca Juniors consiguió un triunfo vital en el último minuto del tiempo reglamentario. El encuentro, válido por una nueva fecha del torneo local, se encaminaba a una igualdad con gusto a poco que amenazaba con reencender las críticas hacia el cuerpo técnico, cuando una acción individual nacida de un rebote en el área chica terminó sellando el resultado definitivo a favor del conjunto azul y oro.

Durante la mayor parte de los noventa minutos, la producción colectiva del equipo volvió a mostrar sombras. Las dificultades para generar juego coordinado en el mediocampo, sumadas a ciertas desatenciones defensivas que estuvieron cerca de costar caro en la valla propia, provocaron momentos de impaciencia manifiesta entre los simpatizantes presentes. La visita, estructurada con un bloque defensivo compacto, logró neutralizar los circuitos habituales y explotó las espaldas de los laterales xeneizes con contragolpes punzantes.

Sin embargo, la jerarquía individual y el empuje desordenado en los minutos de adición le permitieron a Boca encontrar la ventaja decisiva mediante el remate esquinado de una de sus figuras. El festejo colectivo desató un grito de desahogo contenido en el banco de suplentes, consciente de que un tropiezo en casa hubiese dejado al equipo en una posición sumamente delicada dentro de la tabla de posiciones y frente al clima institucional.

💬 Punto de debate

Aunque el resultado de tres puntos otorga un aire valioso para encarar la semana de entrenamientos sin la presión inmediata del resultado, el análisis táctico evidencia falencias estructurales que el resultado favorable no alcanza a enmascarar por completo. El calendario ajustado exigirá correcciones inmediatas si el equipo aspira a pelear el título hasta las instancias finales. ¿Servirá este triunfo agónico como punto de inflexión anímico para el plantel o la falta de funcionamiento colectivo volverá a pasarle factura?