Las tensiones entre la Iglesia contra ajuste Milei sumaron un capítulo decisivo tras la difusión de un enérgico pronunciamiento del Episcopado argentino. La cúpula eclesiástica expresó su profunda preocupación por el impacto social del esquema económico actual, señalando que la consolidación de las cuentas públicas no puede realizarse a expensas del bienestar de los sectores más necesitados y de la clase trabajadora empobrecida.
En su mensaje, los obispos reivindicaron el concepto de justicia social como una categoría ética irrenunciable, saliendo al cruce de los planteos oficiales que tildan a dicha noción como una aberración teórica. Desde la Iglesia enfatizaron que el vertiginoso aumento de la pobreza argentina en los grandes centros urbanos requiere una intervención solidaria del Estado y no la fe ciega en el libre funcionamiento de los mercados.
La respuesta informal del oficialismo no se hizo esperar: desde el Gobierno ratificaron que el único camino genuino para erradicar la pobreza es la eliminación definitiva de la inflación mediante el riguroso ajuste fiscal. Para el equipo económico, las asistencias clientelares del pasado solo profundizaron la degradación macroeconómica, por lo que apuestan a que el crecimiento del crédito y la inversión privada ordenen el panorama social a mediano plazo.
El contrapunto deja al descubierto la grieta filosófica entre una visión comunitaria con centralidad en la contención inmediata y un modelo libertario enfocado en la disciplina monetaria. Con el avance de las demandas sociales, el canal de diálogo entre Balcarce 50 y la Iglesia muestra señales de creciente distanciamiento.
¿Es posible sostener la meta de déficit cero sin ampliar la red de contención social ante el aumento de la vulnerabilidad?