Un contundente cuestionamiento sacudió las filas del pensamiento económico liberal que rodea al Gobierno. El consultor y referente monetario más escuchado históricamente por el presidente Javier Milei lanzó duras críticas contra el reciente esquema de bandas y la continuidad de las restricciones cambiarias. El desencuentro técnico expuso por primera vez las fricciones latentes entre la ortodoxia aliada al proyecto oficial y las urgencias pragmáticas que impone la gestión diaria desde el Palacio de Hacienda.
El núcleo de la crítica apunta a la permanencia de controles sobre el mercado de divisas y la postergación de un esquema de tipo de cambio completamente libre. Según el analista, mantener mecanismos de intervención sobre el dólar compromete las metas de remonetización y posterga la llegada de grandes desembolsos de capital extranjero. A su entender, el Banco Central sigue postergando la resolución definitiva de los pasivos monetarios al recurrir a parches técnicos que dilatan el saneamiento integral del balance de la entidad monetaria.
Dentro de la administración nacional, las objeciones fueron recibidas con matices y cierto malestar. Si bien desde el Ministerio de Economía ratificaron la validez del rumbo adoptado para contener las presiones inflacionarias, en los pasillos de Balcarce 50 admiten que las discrepancias con referentes liberales desgastan la narrativa de solidez doctrinaria que enarbola el oficialismo ante los mercados internacionales y los inversores locales.
El trasfondo del contrapunto político evidencia la tensión histórica entre la teoría libertaria pura y el pragmatismo que exige gobernar un país convulsionado. La necesidad del Gobierno de evitar sacudidas cambiarias inmediatas choca con la demanda del sector financiero, que exige un camino despejado hacia la unificación definitiva sin bandas ni fijación de precios en el mercado del dólar.
Las internas en el ala económica del oficialismo dejan al descubierto las complejas concesiones del programa económico. ¿Podrá la gestión libertaria mantener la disciplina del plan cambiario ante el descontento de sus propios referentes intelectuales?