El ambicioso plan de transformación electoral propuesto por el Poder Ejecutivo sufrió un tropiezo significativo en la Cámara Alta. La demorada reforma politica senado se encuentra empantanada por la falta de acuerdos de los bloques de la oposición dialoguista y el rechazo unánime del peronismo, lo que en los hechos garantiza la supervivencia de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Operativas para el calendario del próximo año. El plan oficial para eliminar PASO choca contra los intereses territoriales de gobernadores y caciques políticos de distintos signos.
Desde la llegada de las propuestas de reforma al congreso de la nacion, la gestión de Javier Milei senado intentó avanzar con velocidad argumentando el altísimo costo fiscal que representa la organización de dos rondas electorales y la fatiga ciudadana frente a campañas prolongadas. Sin embargo, los senadores de la oposición sostienen que el sistema actual garantiza la democratización interna de las coaliciones y evita que las cúpulas partidarias definan las candidaturas a dedo, un beneficio clave sobre todo para las fuerzas minoritarias o en proceso de reorganización.
El estancamiento legislativo revela las limitaciones que enfrenta el oficialismo cuando intenta modificar reglas de juego político sin contar con mayorías propias ni la voluntad de negociar partidas presupuestarias o incentivos para las provincias. Este freno a la nueva ley electoral no solo representa una derrota táctica para la Casa Rosada, sino que obliga a las distintas fuerzas a comenzar a diseñar sus estrategias internas bajo las reglas tradicionales, en un marco de alta fragmentación partidaria.
La disputa de poder se traslada ahora a las comisiones, donde el oficialismo intentará forzar un dictamen de consenso alternativo, aunque el tiempo legislativo apremia y los plazos para modificar el sistema de votación antes de los comicios se acortan de forma dramática.
¿Es la resistencia parlamentaria a eliminar las PASO una legítima defensa de las herramientas democráticas de selección de candidatos, o simplemente el resguardo de un millonario negocio de financiamiento político que la dirigencia tradicional no está dispuesta a ceder?