La declaración del CEO de la Fórmula 1 sobre un posible regreso a la Argentina ha encendido la ilusión de muchos fanáticos y promete un potencial impulso turístico y económico. Sin embargo, en un país con prioridades fiscales tan apremiantes, es crucial analizar bajo qué condiciones se concretaría un evento de esta magnitud. ¿Se tratará de una inversión mayormente privada que beneficie al país o de un festival de gasto público encubierto, disfrazado de "grandes eventos", como ya hemos visto en el pasado? Desde Panorama.ar, celebramos iniciativas que atraigan inversión y generen riqueza genuina, pero con la clara condición de que no impliquen un drenaje de recursos públicos que podrían destinarse a infraestructura o reducción de impuestos. La experiencia previa ha demostrado que el financiamiento estatal de eventos deportivos de lujo suele ser un pozo sin fondo. ¿La Argentina está lista para un Gran Premio que no cargue los costos sobre los contribuyentes, o la "ilusión" nos cegará ante el despilfarro?