La designación de Slavko Vincic como árbitro para la final del Mundial entre Argentina y España ha encendido las alarmas, no solo por su antecedente con la Scaloneta, sino por un "triste recuerdo" que lo vincula a un episodio extra-deportivo controversial. ¿Es prudente por parte de la FIFA poner a un juez con un historial que podría generar desconfianza, justo en el partido más importante del torneo? La transparencia y la imparcialidad deberían ser intocables en estas instancias.

Esta elección de la FIFA genera suspicacias y alimenta la teoría de las decisiones "por lo bajo". ¿Hay una intención de agregar una capa de tensión o de poner a prueba la resiliencia de los equipos ante una potencial adversidad arbitral? Para un medio como Panorama.ar, es crucial señalar estas contradicciones en la cúpula del fútbol mundial. ¿Podrá la final desarrollarse sin que el foco se desvíe hacia el hombre de negro, o la polémica arbitral ya es un ingrediente ineludible del gran espectáculo?