Mientras la Argentina en su conjunto lucha con la balanza comercial y la presión cambiaria, tres provincias destacan con un rendimiento exportador per cápita superior al de países como EE.UU. y otras economías desarrolladas. Este dato, lejos de ser una anécdota, es una bofetada a las políticas centralistas y a menudo restrictivas que impiden el pleno desarrollo del potencial productivo del interior. Demuestra que la libertad para producir y comerciar, con menos trabas estatales, rinde sus frutos.
Las claves de su éxito radican en la especialización productiva y en una visión pro-mercado que les permite competir globalmente. ¿Por qué, entonces, el resto del país no replica este modelo? La respuesta suele encontrarse en la pesada burocracia, la presión impositiva asfixiante y la falta de reglas claras que desincentivan la inversión y la iniciativa privada. Es hora de aprender de estos ejemplos y desregular para liberar el verdadero potencial exportador de toda la Argentina.
¿El éxito de estas provincias es una señal de que la Argentina necesita menos Estado y más libertad económica para crecer y prosperar?