El tratamiento legislativo de un proyecto de ley que roza las fibras éticas, médicas y filosóficas más profundas de la sociedad argentina vuelve a ganar terreno institucional. Diversas comisiones en la Cámara de Diputados de la Nación han comenzado a unificar criterios entre iniciativas de distintos partidos para avanzar hacia la legalización de la Eutanasia en Argentina. Se busca consagrar el derecho a decidir el final de la propia vida cuando el paciente atraviese padecimientos graves, crónicos e irreversibles.
El debate sobre la Eutanasia en Argentina representa un salto evolutivo respecto a la legislación vigente de muerte digna, aprobada en 2012, que permite el retiro de soporte vital pero prohíbe la inducción activa del deceso del paciente. Quienes impulsan la nueva normativa sostienen que el Estado no debe obligar a los ciudadanos a tolerar sufrimientos inhumanos cuando no existen alternativas terapéuticas disponibles, permitiendo una asistencia médica profesional, controlada y consentida.
Desde el campo opositor a la medida, que abarca a sectores conservadores, congregaciones religiosas y parte de la corporación médica nacional, se alerta sobre los peligros de consagrar legalmente la muerte asistida. Los cuestionamientos apuntan al dilema moral de los médicos frente al juramento hipocrático y al temor de que la eutanasia se convierta en una salida de bajo costo institucional frente a la falta de servicios adecuados de cuidados paliativos de calidad en los hospitales del país.
La discusión legislativa exigirá la conformación de consensos que excedan la polarización habitual de los frentes políticos locales. Los consensos técnicos deberán establecer un estricto protocolo de consentimiento informado y la conformación de comités de evaluación médica interdisciplinarios destinados a supervisar cada caso particular para evitar excesos o decisiones forzadas en personas en extrema vulnerabilidad.
¿Está maduro el consenso social y legislativo en nuestro país para sumarse a las pocas naciones del mundo que regulan la eutanasia como un derecho humano individual?